En muchas convivencias con los amigos, familia, etc, no faltan las discusiones sobre política, futbol, religión, etc y sobre todo no faltan los chistes machistas, alguna vez me preguntaron porque no me reía de ellos, sobre todo porque, siempre defiendo la postura de que la mujer debe hacer “cosas de mujeres” (/me escuchando los abucheos femeninos xD), no no, aguanten, ouch! (jitomatazo), ehem, ok, lo dije muy seco, vá de nuez:
defiendo y promuevo que la mujer tiene los mismos derechos que los hombres, PEEEERO !!, eso no significa que deba hacer las mismas cosas que los hombres
Nunca había podido explicar con claridad esta forma de pensar mía, la mujer para mí siempre ha significado algo sagrado, algo divino, algo a lo que los hombres siempre vemos hacia arriba, lo delicado, lo bello, lo hermoso, lo sublime, la mujer es mística, mágica. Siempre pienso en la imagen de una mujer, sentada en un lugar muy alto con su mirada noble y protectora, ioncente, y seductora a la vez, su larga cabellera, su cuerpo femenino, con largas prendas blancas y brazos abiertos.
El hombre por su parte, está acostumbrado a los “malos” tratos de la vida, a trabajar de sol a sol, a lidiar con miles de obstáculos y peripecias para sobrevivir en este mundo, a ingeniarse numerosos artefactos que le ayudan a sobrellevar la vida, idear complicados métodos, técnicas, planes, modelos, etc
En fin, nunca lo pude decir, y de hecho aun no puedo ^_^, pero, mientras estudiaba Gnosis, en el libro “El Matrimonio Perfecto” en el capítulo XVII, encontré las palabras
El hombre y la mujer
Por Víctor Hugo
El hombre es la más elevada de las criaturas.
la mujer es el más sublime de los ideales.
Dios hizo para el hombre un trono; para la mujer un altar.
El trono exalta; el altar santifica.
El hombre es el cerebro.
La mujer el corazón.
El cerebro fábrica la luz; el corazón produce el amor.
La luz fecunda; el amor resucita.
El hombre es fuerte por la razón.
La mujer es invencible por las lágrimas.
La razón convence; las lágrimas conmueven.
El hombre es capaz de todos los heroísmos.
La mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece; el martirio sublimiza.
El hombre tiene la supremacía.
La mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza; la preferencia representa el derecho.
El hombre es un genio.
La mujer un ángel.
El genio es inmensurable; el ángel indefinible.
La aspiración del hombre es la suprema Gloria.
La aspiración de la mujer es la virtud extrema.
La gloria hace todo lo grande; la virtud hace todo lo divino.
El hombre es un código.
La mujer un evangelio.
El código corrige; el evangelio perfecciona.
El hombre piensa.
La mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva; soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano.
La mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna; el lago la poesía que deslumbra.
El hombre es el águila que vuela.
La mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio. Cantar es conquistar el alma.
El hombre es un templo.
La mujer es el sagrario.
Ante el Templo nos descubrimos; ante el Sagrario nos arrodillamos.
En fin:
el hombre está colocado donde termina la tierra.
La mujer donde comienza el cielo.
Hermoso, ¿no creen? :-)
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